Coaching: la escucha

25 marzo 2014

Inauguramos hoy esta sección de coaching con la alegría y los nervios de un primer día de colegio. El coaching es una disciplina relativamente nueva. En España los profesionales del coaching tienen una media de 10 o 12 años de experiencia y surgió en Estados Unidos, en el mundo del deporte, unos quince años antes.

La Asociación Española de Coaching lo define como “un entrenamiento personalizado y confidencial que cubre el vacío existente entre donde una persona está y donde quiere estar”.

Para mí el coaching es sobre todo un provocador de cambios. Normalmente, cuando una persona inicia un proceso de coaching, llega con su objetivo un poco en el aire y sin tener muy claro cómo se va a encaminar hacia él. Cuando acaba el proceso, el cliente ha realizado un trabajo de autodescubrimiento,  avanza con paso firme y ha conseguido situarse en el camino que deseaba. Esto se consigue como consecuencia sobre todo de la voluntad del cliente. El coach le ayuda a tomar conciencia y a asumir su responsabilidad. Entre los dos crean un espacio de confianza y confidencialidad que permite al cliente explorar dentro de él y encontrar las acciones que le van a llevar hasta su objetivo.

Iremos viendo qué herramientas tiene el coach y cuales nos pueden aportar algo para nuestra vida diaria. Para este primer post me gustaría hablar de una herramienta básica: LA ESCUCHA ACTIVA.

En el momento que vivimos, tenemos que atender miles de mensajes, llamadas, estímulos. Vivimos apresurados y vamos de una obligación a otra. Al final del día, estamos tan cansados que cuesta  mantener una conversación significativa y como la tecnología pone a nuestro alcance aparatos que nos dan información o entretenimiento sin ningún esfuerzo por nuestra parte, recurrimos a ellos y… buenas noches.

Otra manera de no escuchar es como dice Alice Kauffman,  la respuesta autobiográfica, una persona nos comenta su problema e inmediatamente pensamos en el nuestro y le damos un consejo o le contamos nuestro caso. Estoy convencida de la intención positiva de ese consejo pero quizás es conveniente esperar a que nos lo pidan. Quizás esa persona solo quería ser escuchada.

La escucha activa no es solo ser capaces de repetir lo que el otro ha dicho, es un paso más. La escucha activa está llena de silencios y está llena de comunicación no verbal: actitud consciente, sonrisa si procede, contacto visual, gestos de asentimiento. Además la escucha activa está vacía de juicios sobre lo que la persona dice y  especialmente sobre la persona en sí misma.

¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos escucha?

Nos sentimos respetados, valorados, queridos, aceptados.

Escuchar no significa siquiera estar de acuerdo, significa reconocer a la otra persona y sus opiniones, hacer un esfuerzo por comprenderle desde nuestro mundo y vivencias que son distintas a las suyas.

Os propongo que durante la próxima semana hagáis un esfuerzo por escuchar de manera activa a alguna persona de vuestro entorno y si os parece y queréis compartir vuestra experiencia me enviéis un correo con el resultado. Manteneos en silencio y concentrados en la otra persona, invitadla a continuar con algún sonido o asentimiento y respetad sus silencios. Es una experiencia magnifica. Escuchar es un arte.

¡Hasta la próxima semana y feliz escucha!

Beatriz Ajenjo

Coach Personal y Ejecutivo

ajenjo.beatriz@gmail.com

www.bealider.wordpress.com

 

 



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