Este año sí: adiós al michelín

7 enero 2014

Vale, ya sé que lo de adiós al michelín como propósito de año nuevo no es muy original, pero a mí no me miren: casi todos ustedes han pensado eso este año… y el año pasado, y el anterior, y el anterior al anterior… ¿A que sí?

Si ya lo sé yo, que en realidad el año empieza el 7 de enero, cuando se acaba el papel de regalo, uno se sube a la báscula y los turrones se transforman en dos kilos de más (con suerte). Y entonces llegan los lamentos y el “no tenía que haber repetido cordero asado”, “por qué me comería yo sola la tableta de chocolate” o “quién me mandaría a mí no parar de comer roscón hasta que encontrase la sorpresa”. Entonces sí que ponemos en marcha la Operación Propósitos de Año Nuevo, ¿verdad, pillines?

[blockquote]Los propósitos son una jodienda, se mire por donde se mire [/blockquote]
Pues bien, no estáis solos en tan amargo trance. Porque los propósitos son una jodienda, se mire por donde se mire. Nadie se propone darse más caprichos, probar más platos gourmet, viajar cada fin de semana o aprender a tragarse el humo de los cigarros… Qué va: aquí todos en plan asceta, que si dejar de fumar, que si ahorrar, que si ir a ver más a mi abuela la del pueblo y, sobre todo, que si adelgazar.

Propositos

Y en eso ando yo también. Como buena treintañera, añoro esos dorados tiempos de la veintena, cuando mis carnes eran prietas (sí, ya tenía celulitis, pero no se me notaba tanto) y si cogía dos kilos los perdía comiendo piña todo un día. Ahora, cuando respiro medio centímetro cúbico más de lo habitual engordo kilo y medio y una jornada a piña me sirve para ir dos veces más al baño y, con suerte, perder 200 gramos (y eso porque mi báscula no pesa de 100 en 100).

[blockquote]Una jornada a piña me sirve para perder 200 gramos [/blockquote]
Total, que este 7 de enero he comenzado mi particular calvario dietístico. Esta mañana me he subido a mi amiga Basculator y me ha dicho que peso 56,8, o sea, dos kilos y medio más que hace un año. Así que me he propuesto que para cuando llegue final de marzo la menda tiene que pesar 54. Así, tal cual. Y para ello me he buscado tres aliados:

 

  1. La dieta de los 31 días, de la doctora Ágata Roquette. He probado la de los 3 días, la de los 5 días, la de los 10 días, la de los 13 días y solo me falta probar la de las 500 noches… pero de momento voy a darle un voto de confianza a esta mujer que con sus pautas (que parecen inteligentes) bajó 20 de sus 90 kilos en edad universitaria. De momento pasaré 15 días con los hidratos de carbono restringidos a una tostadita de pan para desayunar. El resto del día… proteína, proteína y proteína, aliñada con alguna que otra verdura de bajo índice glucémico a mediodía.
  2. El decálogo de Adelgar, que podéis ver aquí.
  3. Mis compañeras de calvario, B. y B. Hemos abierto un grupo de Whatsapp para contarnos nuestros progresos y nos motivamos con esta foto de la Anniston. Prepárate, Jenny, porque este verano nos confundirán contigo…

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