Gestionar las emociones

2 junio 2014

Me gustaría esta semana de actualidad convulsa llamar la atención sobre un tema fundamental en nuestras vidas y que, a menudo, llevados por las prisas y la presión de nuestras múltiples obligaciones diarias, pasamos por alto. Me refiero a la gestión de las emociones.

¿Qué estás sintiendo ahora mismo mientras lees este artículo? Las emociones son un conjunto de sensaciones que nuestro cuerpo nos da sin pasar por nuestro cerebro pensante, el neocórtex. Recibimos las emociones antes de que podamos pensar sobre ellas, esto hace que muchas veces no seamos conscientes de que las tenemos.

No obstante, es importantísimo detectar y gestionar nuestras emociones porque de ellas depende cómo nos vamos a sentir y en función de cómo nos sintamos elegiremos los pensamientos que vamos a tener y, por último, nuestro pensamiento determinará nuestra conducta. Emociones, sentimientos, pensamientos y acciones se retroalimentan y conforman el guión de nuestra vida.

Somos seres emocionales, estamos sometidos constantemente a una lluvia emocional. Si ignoramos las emociones antes o después se manifestarán de un modo que seguramente no será el elegido por nuestra mente pensante y juiciosa. Por eso, es importante que cada día intentemos hacer una pausa mental para reconocer las emociones que tenemos… ¿Siento ira, asco, alegría, tristeza, miedo? Cada emoción nos provoca distintos estados fisiológicos y nos da una información determinada: alguien ha pasado los límites, he perdido algo, algo me produce un conflicto de valores, he logrado un triunfo… A través de ellas recibimos la información sobre lo que necesitamos para restablecer el equilibrio: hacer alguna actividad intensa para rebajar la adrenalina que provoca la ira, necesito llorar y aceptar el duelo de lo que he perdido, quiero contar el logro a todo el mundo y compartir mi alegría…

Si identificamos las emociones y nuestras necesidades, podemos luego buscar la manera de canalizar o expresar esas emociones del modo más adecuado. Al reconocer nuestras emociones, nos reconocemos a nosotros mismos.

Cada día al leer las páginas de sucesos en los periódicos y repasar la prensa de la Sierra me encuentro con noticias cuyo origen pudiera estar en emociones, no detectadas a tiempo y no gestionadas. Sería un gran paso que la educación emocional se incorporase a la enseñanza tradicional y que en la sociedad, la expresión de emociones fuera aceptada y normalizada. Incorporar las emociones a nuestra vida, sería reconciliarnos con nuestra naturaleza y de paso quién sabe cuántos infortunios podrían evitarse.

Por Beatriz AjenjoCoach Personal y Ejecutivo

ajenjo.beatriz@gmail.com

www.bealider.wordpress.com

Foto: Daniel, vía Flickr.



Post a new comment