¡Kilo y medio menos!

14 enero 2014

Señoras, señores… ¡¡mi propósito de Año Nuevo empieza a dar resultados!! Una semana después de empezar con La dieta de los 31 días (Ágata Roquette, eres grande… a lo alto, claro), mi báscula me ha dado la primera alegría de 2014: ¡kilo y medio menos!

principal-la-dieta-de-los-31-dias-es_med copiaTengo que reconocer que hambre, hambre, lo que se dice hambre, no he pasado. Me cuesta cenar SOLO proteínas, me cuesta no tomarme mi café con leche a media tarde (lo siento, querida doctora, pero ahí peco) y me cuesta tomarme la tostada del desayuno sin mi margarina y tal (también peco ahí). Y me cuesta no cenar con mi copita de vino (he pecado dos noches). En fin, que casi peco más de lo que obedezco, con lo cual debo reconocer que esta dieta realmente funciona.

Sucede que mi cuerpo es mi mayor enemigo. Basta que me prohíban algo (aunque sea una galleta) para desearlo con todas mis fuerzas. Aunque habitualmente no lo coma. Y claro, desde Navidad mi casa anda llena de trampas calóricas tipo bombones y ricos polvorones de almendra (el único dulce navideño que me va, siempre y cuando sean artesanos). Total, que hacer dieta es para mí, esta vez más que nunca, un verdadero infierno.

B. y B. me consuelan diciendo que ellas también pecan. Una más que otra. Pecado de muchas, consuelo de lorzas. Aunque lo cierto es que las tres estamos stuppendas y si hemos decidido castigarnos es solo por estar más stuppendas todavía y por saber lo que siente ese 70 % de la población que se pone a dieta cada 7 de enero.

Por cierto: mi querida Victoria, de Adelgar, me ha invitado a pasarme por la clínica para ver qué puede hacer conmigo. Le he dicho que me dé una cita a mí y otra a mi celulitis. No sé cuál de las dos entrará antes por la puerta.



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