La presencia del amigo en nuestras vidas

28 mayo 2014

¿Cuántas veces a lo largo de nuestra vida hemos necesitado evaluar la calidad de la amistad que nos rodeaba? Por lo general, suelen ser indicativas de que se avecina algún tipo de cambio interno y este, del comienzo de una nueva etapa. La amistad entonces es un elemento relevante a la hora de manejar las crisis personales que acompañan a estos movimientos ondulantes de la vida; crisis que en mayor o menor grado experimentaremos, como poco, un par de veces a lo largo de ella.

Las nuevas etapas, al igual que las que son diferentes, nos exigen un esfuerzo añadido de adaptación a los nuevos factores -internos y externos- que las acompañan. El mayor temor en estas situaciones es perder el referente principal que nos permite saber quiénes somos y distinguir qué es lo que queremos y merecemos. Entonces, cuando todo parece movernos y trasladarnos de lugar hacia algún otro que se presenta incierto e intangible, tratamos de recuperar la sensación de seguridad y estabilidad que nos procuran los más cercanos a nosotros: familia y amigos.

amistad 2 foto stefano corso flickrNo siempre es fácil para ellos. No siempre las crisis se comparten de la misma manera, ni en el mismo tiempo, ni siquiera tienen por qué ser aceptadas por el otro. Pero al estar unidos afectivamente, la crisis de uno afectará a los otros. Y así, la amistad se verá también implicada en el proceso vital de cambio, renovación y quizá cuestionamiento que, conscientemente o no, uno de ellos ha iniciado.

Una vez envueltos en el torbellino de una crisis, la amistad se salva por aquellas propiedades que la conforman como lo que es. Al cabo de los siglos, se han descrito numerosas propiedades que convierten la amistad en lo que es. Dos de las más representativas, a mi entender, son la confianza y el amor. La sinceridad queda implícita en ambas.

En ocasiones la labor de un amigo es difícil, porque haciendo honor a su condición, debe decir una verdad que sabe que hará daño o que no podrá ser aceptada por el amigo. Y aún así, su amor por él será más fuerte que su necesidad de ser aceptado como tal diciendo solo lo que el otro quiere oír, aunque no sea beneficioso. En estas ocasiones y pongo como ejemplo los casos en los que un amigo quiere ayudar al otro a reconocer una relación dañina y perjudicial, poco se habla de su dolor cuando no lo consigue o incluso cuando se le llega a considerar casi un traidor.

Amigo” posee la misma raíz que “amor”. Gracias a ambos, las crisis se convierten en instrumentos de evolución y no de destrucción; gracias a ellos, las personas en conflicto son capaces de mantenerse en esa zona de incertidumbre sin perderse a sí mismos mientras dura el proceso. Pero sobre todo, gracias al verdadero amigo, puede regresarse a la vida sin trampa y reconocer la trampa que le ha separado de ella.

Poco se habla del amigo y es fundamental en la consecución de casi todo.

Por Maribel Maseda | www.maribelmaseda.com

Foto derecha: Stefano Corso vía Flickr

Foto destacada: Mariano García-Gaspar vía Flickr



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