Remedios (fuera de lo común) contra la astenia primaveral

31 marzo 2016

Si no puedes con tu cuerpo, suena el despertador y lo apagas ciento setenta veces y te duele hasta el alma mira el calendario: puedes sufrir astenia primaveral.

Dicen los expertos que la astenia primaveral la sufren hasta el 42% de los españoles, así que, lo primero, RESPIRA. Mal de muchos, consuelo de incautos (el refrán no es así, pero a mí lo de insultar a estas horas, como que no). Algunos lo definen como una gripe permanente, así que, como seguro que has pasado más de una, tira de neuronas y recuerda: cansancio, mal cuerpo, dolor de cabeza, sensación de náuseas… y no sigo porque soy pelín hipocondriaca.

Yo creo que, más que astenia primaveral, lo que tengo es astenia vital, porque llevo el cansancio pegado al culo (y eso que lo muevo más bien poco), pero como estoy haciendo un notable esfuerzo por llevar este blog al estrellato sin estrellarlo me he documentado sobre qué hacer para evitar la dichosa astenia. Y, qué queréis que os diga, a mí lo que encuentro no me convence.

Primero, hacer ejercicio. A ser posible, al sol. Teniendo en cuenta que pago la cuota del polideportivo para ver si me hacen mecenas de honor, porque no me da tiempo a pisarlo, y que como soy autónoma trabajo de sol a sol (y hasta de luna a luna) y sigo teniendo trabajo (que no ingresos, porque además de autónoma debo de ser lerda), este primer remedio no se ha hecho para mí.

Vamos al segundo: dieta rica en frutas y verduras. Aquí solo puedo cumplir a la mitad, porque claro, la astenia primaveral coincide con la puesta a punto (comúnmente llamada Operación Biquini o ITV de las lorzas) y servidora se ha dado a la dieta proteinada (que, dicho sea de paso, me funciona, ¡al fin!), así que verdura sí, fruta no (excluyo el zumo de uva fermentada, del que puedo tomar una copa diaria).

Y luego hay remedios de la abuela en plan ponte a hervir agua con no sé cuántas hierbas, cuélalo, déjalo reposar y te lo bebes con la nariz tapada y la pierna izquierda haciendo círculos concéntricos. Todo fácil y sencillo, sí.

Con este panorama, he decidido combatir la astenia primaveral por mi cuenta, así que me he hecho una lista de remedios fuera de lo común, a ver si suena la flauta y funcionan:

  1. Beber Red Bull (sin azúcar) a media tarde. Os aseguro que os ponéis a currar como si no hubiera mañana. ¡Menuda energía, chica! Lo malo es que cuando terminas de cenar sueles ceder a la tentación de ponerte a ver la serie de turno. Y después del capítulo ponen la explicación del capítulo, y luego la explicación de la explicación, y con suerte otra serie (algo peor)… y no te duermes hasta que a las dos de la mañana tu churri te suplica que por Dios y por la Virgen Santísima apagues la luz de la mesilla.
  2. Ponerte musiquita cuqui. Si buscáis en Spotify hasta encontráis grupos que se llaman Astenia. Muy cuquis no son, ¿pero a que mola? Bueno, casi mejor buscar «Primavera», que hay playlists bastante resultonas.
  3. Ver pelis bonitas. La última que he visto es Nuestra hermana pequeña (lo cuento aquí) y os aseguro que da muchas ganas de vivir.
  4. Irte de compras. No soluciona nada (salvo la caja de la tienda en cuestión), pero siempre es un buen plan.
  5. Hacerte una escapada. Coge al churri (o a una amiga, o al perro), una maleta, mete dos vaqueros y tres camisetas (no te olvides de las bragas, que el tanga ya no se lleva) y déjate llevar hasta donde llegue tu gasolina, o la de tu coche. Cuando vuelvas te seguirá esperando la astenia agazapada tras la puerta, junto a dos o tres lavadoras sin poner, pero… ¿y lo que vas a fardar en Instagram?



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